A pocas semanas del inicio de clases, al menos 6 provincias cuentan con protocolos de regreso

Un estudio realizado por el Observatorio Argentinos por la Educación compara los protocolos para el regreso a clases presenciales publicados por Buenos Aires, CABA, Entre Ríos, Formosa, Neuquén y San Luis. Vuelta escalonada, ingresos por turnos y regulaciones sobre el uso de tapabocas son algunas de las medidas

A días del regreso a clases en la Ciudad de Buenos Aires y Jujuy, y a semanas del comienzo en el resto del país, al menos seis provincias (Buenos Aires, Ciudad de Buenos Aires, Entre Ríos, Formosa, Neuquén y San Luis) han publicado su protocolo de regreso a clases presenciales.

La información surge del primer “Monitoreo de protocolos de regreso a clases presenciales”, elaborado por el Observatorio Argentinos por la Educación. Este estudio, en actualización constante, buscará reunir información sobre el regreso a clases presenciales en cada una de las provincias, el diseño e implementación de protocolos COVID y el seguimiento de los distintos desarrollos en relación con el COVID.

Uno de los aspectos destacados es el nivel de presencialidad al que aspiran las provincias. La Ciudad de Buenos Aires apunta a un esquema de presencialidad en la medida que las condiciones en cada escuela lo permitan. En Buenos Aires, Entre Ríos, Formosa, Neuquén y San Luis prima el esquema mixto. En el nivel primario en los protocolos comparados se establece una distancia mínima de 1,5 metros entre los estudiantes y la obligatoriedad en el uso de tapabocas a lo largo de la jornada escolar.

Qué dicen los protocolos publicados

En Provincia de Buenos Aires el Ministerio de Educación junto con las autoridades municipales determina la modalidad de regreso a clases. Se plantea un modelo de presencialidad en el que se divide a cada curso en grupos de hasta 15 personas. Estos grupos (cuya composición no variará) alternarán la asistencia a la escuela semanalmente y cada grupo asistirá 4 días a la semana. La duración del dictado de clases será en una primera etapa de 2 horas como máximo. Se exige un intervalo de 20 minutos para el ingreso de los distintos cursos y el uso de tapabocas será obligatorio para el nivel primario y secundario.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires cada escuela determina la modalidad de regreso a clases de acuerdo al protocolo. Primará el dictado de clases presenciales, pero cada escuela puede utilizar la modalidad virtual para cumplir con el protocolo. El equipo de conducción y los docentes de cada establecimiento planificarán el cronograma de asistencia presencial por cada grupo burbuja. La máxima duración de la jornada escolar estipulada será de una jornada escolar simple (4 horas 15 minutos), pudiendo ser reducida en la medida que cada escuela lo disponga de acuerdo a los protocolos. A su vez, se exige un intervalo de entre 10 y 15 minutos para el ingreso de los distintos cursos y el uso de tapabocas de manera obligatoria para todos los mayores de 2 años.

En Entre Ríos el Consejo General de Educación determina la modalidad de regreso a clases. El protocolo se expresa con gran preponderancia de la modalidad presencial, ya que se planifica la asistencia escolar 4 o 5 días dependiendo de la semana. Se aclara que donde la infraestructura no lo permita se usará el sistema bimodal turnando la presencialidad en la misma proporción entre todos los alumnos.  Se exige el ingreso escalonado de los distintos cursos (dependiendo de la cantidad de estudiantes) y el uso de tapabocas obligatorio.

En Formosa el Ministerio de Educación determina la modalidad de regreso a clases. El protocolo se expresa como una continuidad bimodal donde paulatinamente se irán incorporando presencialmente cursos en la medida de lo posible. Se le dará prioridad a los primeros y últimos grados de la educación obligatoria. No se especifica la extensión horaria de la jornada escolar. Se exige el ingreso escalonado de los distintos cursos y el uso de tapabocas obligatorio.

En Neuquén el Ministerio de Educación determina la modalidad de regreso a clases. Se plantea un modelo de presencialidad en la medida que cada escuela pueda garantizar el distanciamiento obligatorio, y como complemento se utilizará la modalidad virtual. La duración máxima del dictado de clases será de 3 horas. Se exige el ingreso escalonado de los distintos cursos y el uso del tapabocas obligatorio para el nivel primario y secundario. También se recomienda su uso en el nivel inicial.

En San Luis cada escuela determina la modalidad de regreso a clases intentando hacer primar la presencialidad en la medida de lo posible. En el protocolo no se especifica la máxima duración de la jornada escolar. Se exige el ingreso escalonado de los distintos cursos y el uso obligatorio de tapabocas para todos los niveles educativos. 

“La bimodalidad planteada en los datos que tenemos está fundada en las dificultades de infraestructura; no todas las escuelas disponen de aulas de 50m2 o más, para albergar grupos de 15 chicos promedio; y logística, que plantean los profesores de secundaria, que con el sistema de horas cátedra, torna casi imposible conciliar la presencialidad en toda su carga horaria, sumado al hecho de alternar en varias ‘burbujas’ -afirma María Cristina Gómez, directora de la Red de Educadores Innovadores. Este tema del que casi no se ha hablado, muestra que no haber resuelto esta debilidad de nuestro sistema educativo, nos deja en peor situación para resolver las dificultades que agrava la pandemia”. 

Por su parte, Flavio Buccino, maestro especialista en gestión educativa, aporta: “Durante 2020, la ‘escuela’ como concepto implosionó y quedó en escombros. El desafío es reconstruir con planes, objetivos, recursos y mejor gestión donde lo pedagógico, lo psicológico y lo social sean el centro de la acción educacional. Organizar la Educación en pandemia y para la pospandemia exige planificar la reorganización del sistema educativo y de la escuela como institución que ofrece oportunidades para aprender y relacionarse en sociedad”.

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Aldana Nazar Coordinadora de Prensa
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