¿Por qué el Banco Mundial habla de la peor crisis educativa del siglo?

En el encuentro de “Consensos por la educación”, organizado por Argentinos por la Educación, Jaime Saavedra, director global de Educación del Banco Mundial, habló sobre los desafíos de la educación en la pandemia y analizó los impactos de la crisis educativa

“Estamos viviendo la peor crisis educativa del siglo, que tiene grandes impactos. Para empezar, en el abandono escolar, se estima que unos 10 millones de chicos en la educación básica podrían no regresar a la escuela en América Latina”, afirma Jaime Saavedra, director global de Educación del Banco Mundial. 

Saavedra presentó “La educación en la pandemia. ¿Cómo construir mejor?” en Consensos por la Educación, un evento organizado por Argentinos por la Educación y moderado por Mariano Narodowski, académico asociado y profesor de la Universidad Torcuato Di Tella. El director global de Educación del Banco Mundial expuso sobre la crisis educativa y sus impactos en los aprendizajes, en la salud mental y falta de socialización de los estudiantes, en el abandono escolar y en la pérdida de ingresos futuros que esto representa, y en la desigualdad que genera mantener las escuelas cerradas. 

Según su presentación, la pérdida potencial de ingresos en el futuro de los chicos que abandonan la escuela se calcula en 16 trillones de dólares. Saavedra explicó: “No estamos hablando de las pérdidas globales por la recesión, sino de las pérdidas de ingreso de esta cohorte. Se trata de alrededor del 14% del PBI global, simplemente para tener una idea de la magnitud  del número. Y una cosa que sí es preocupante es que si estos chicos, que hoy están o deberían estar en la escuela, están teniendo menos estimulación educativa, probablemente van a tener menor productividad y menos ingresos en el futuro. Es algo muy grave, porque esta generación es la que va a pagar la deuda, en la cual todos los países están incurriendo correctamente, para poder combatir la pandemia”. 

El indicador “pobreza de aprendizajes” construido por el Banco Mundial a final del año 2019 indicaba que en los países de ingresos bajos y medianos el 53% de los chicos de 10 años no tiene comprensión lectora y, como consecuencia de la pandemia, la cifra podría ascender a un 63%, según una simulación realizada en noviembre de 2020. “Es un número altísimo y muy grave porque estamos diciendo que la mitad de estos chicos, aún cuando la mayor parte de ellos está en la escuela, no puede leer ni entender un texto simple, lo cual implica que no van a poder lograr todo el resto de competencias que nos importan en la educación”, explicó Saavedra. 

El especialista expresó preocupación por los graves impactos que trae la interrupción de la educación presencial, tales como los problemas estrictamente educativos, el impacto en la salud mental por la falta de socialización, y la potencial catástrofe desde el punto de vista de la equidad. Las estimaciones del equipo de pérdidas de aprendizaje por COVID-19 de ALC indican que los alumnos más pobres pierden lo equivalente a 1 año y los más ricos pierden el equivalente a la cuarta parte de un año. En consecuencia los estudiantes más favorecidos podrían estar 3 años de escolaridad por delante de sus compañeros más pobres a la edad de 15 años.

En América Latina ha sido muy pequeño el porcentaje de chicos que no ha tenido acceso a la escuela de ningún tipo. El 40% de los estudiantes latinoamericanos tuvieron acceso a radio, televisión y materiales impresos, y más de la mitad a algún acceso en línea. En este sentido, América Latina está mejor que otras regiones, como el África Subsahariana.

Aún así, en un país típico de ingreso medio de América Latina, solo un 10% de chicos ha tenido “una experiencia relativamente razonable con interacción con sus maestros y sus pares” a través de clases en un Zoom o en cualquier otra plataforma nacional; algunos otros otros (entre 30% y 40%) han tenido algún acceso a material en línea y hay un 50% que quizás ha tenido acceso a través de la radio o televisión. “Hay que ser conscientes de que aunque tengamos los ratings de los programas de educación, eso no determina que los chicos están aprendiendo”, advierte Saavedra. 

En el caso de Europa, los estudios mostraron poco aprendizaje y más desigualdad luego del cierre escolar. En Francia, después de 8 meses de cierre, se detectó una pérdida de aprendizaje equivalente al 20% del año escolar (el mismo tiempo del cierre) y un 60% de mayores pérdidas para los estudiantes de familias menos educadas. En el Reino Unido se registra esta misma cifra en las familias con niveles más bajos de educación. En Bélgica,  la inequidad entre colegios subió entre 17 y 20%, representando también mayores pérdidas para los colegios con estudiantes más vulnerables. En el mismo sentido, en Suiza los estudiantes de primaria aprendieron más del doble de rápido con instrucción presencial que remota y las desigualdades aumentaron significativamente.

En cuanto a las lecciones que nos ha dejado la pandemia, Jaime Saavedra concluyó que se debe establecer un balance entre la tecnología y el factor humano, priorizando cerrar la brecha digital, y valorar el rol de los profesores como guías, facilitadores e inspiradores.. Además aportó que “la resiliencia requiere la continuidad del aprendizaje entre la escuela y la casa”, y que debemos reconocer a los padres como agentes claves en la educación de sus hijos, enfocándonos en la necesidad de fortalecer el ambiente en el hogar.

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Aldana Nazar Coordinadora de prensa, Argentinos por la Educación
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